Uno de los efectos más nocivos para la salud de toda empresa es que lo cotidiano del día vaya absorbiendo lo humano y por consecuencia la sensibilidad. Es en ese momento en donde se pierde todo lo que gira alrededor de la conexión con nuestros clientes externos y peor aún, con nuestros clientes internos.

Consecuencias:

  • La desconexión provoca desmotivación entre los empleados.
  • La capacidad para innovar se va limitando porque ya no hay tiempo.
  • Hasta cierto nivel la empresa se enajena de las nuevas tendencias en la industria y en el mercado.
  • Se pierde el calor humano y los clientes se desconectan de ese vínculo que iba más allá de un servicio o el producto que se ofrece. Aun cuando sea excelente e inigualable en el mercado.

Solución:

  • Comienza a delegar. Es probable que tengas el síndrome del “invencible” y quieras estar en la micro-gerencia pensando que nadie lo va hacer como tú.
  • Incorpora nuevas estrategias de comunicación entre tus empleados para escuchar el sentir de lo que está sucediendo en la empresa.
  • Evalúa los procesos. De seguro estás duplicando alguno de ellos y esto te lleva a invertir una mayor cantidad de tiempo. Simplifica.
  • Saca tiempo para estrecharle la mano a tus clientes, para tomarte una taza de café de manera cotidiana en donde crees un momento memorable.

Es importante reconocer cuando la operación del negocio se vuelve más importante que los detalles. Déjate ver por tus empleados y clientes, no tan solo para intentar venderles sino para establecer relaciones que añadan valor y se perpetúen a través del tiempo.

Si necesitas realizar una auditoría de los procesos porque sientes que te está consumiendo el tiempo, no dudes en escribirme a info@coachingwithus.com. Con gusto estaré contigo junto a una taza de café escuchando eso que no está permitiendo que tu negocio fluya.

 

Caroline Soto, MBA

Estratega de Negocios y Recursos Humanos