¿Qué sucedería si de la misma manera en que articulamos las excusas pudiéramos accionar nuestras metas? ¿Dónde estuviéramos? ¿Qué cosas hubiéramos logrado? Sé que has tenido que pensar
en esto muchísimas veces. Compartía el sábado pasado en la mañana este tema con un pequeño grupo  y allí se generaron varias dinámicas muy curiosas que quise plasmar en esta entrada.

¡Desarma las excusas! 

Si el problema es que no sabes como “desarmar” las excusas, vamos a conocer su anatomía porque al igual que un refrán pueblerino muy conocido que dice que al enemigo hay que conocerle todos sus pasos, hay que conocer el porqué de las excusas.

Échale un ojo a esto que se desarrollo:

1- Imposibilidad de realizar una tarea por falta de control sobre ella – Estas dejando que las excusas te dominen. Te identificas con algunos de estos ejemplos:

  • No encuentro las instrucciones que me dieron para realizarlo.
  • Estoy esperando a que se abra una nueva ventana de ayudas del gobierno para hacerlo.
  • No tengo los recursos económicos aun para llevarlo a cabo pero estoy trabajando con eso…
  • Mi familia no me apoya en este proceso.
  • Estoy saturado de trabajo y no me da tiempo.

TOMA CONTROL, deja las… ¡EXCUSAS!

2- Conviven en nosotros y alrededor de nosotros – Entiende lo nocivo que es continuar postergando eso que tanto anhelas. Son como los Gremlins que cuando les cae una gota de agua, se multiplicaba. Cuando hablaba con este #ActionTeam que estamos formando, en la medida que descartábamos una excusa, en ocasiones y hasta de manera inconsciente se reproducían muchas mas de ellas.  Es parte de nuestra anatomía humana con la cual tenemos que trabajar. Por eso es que tenemos que hacer un frente unido.

¡PÁRATE DE FRENTE, HAZLE FRENTE Y ACCIONA! #ActionTeam

3- Acomodamos nuestras responsabilidades – Como si esto fuera posible. Responsabilidades son responsabilidades y hay que establecer un orden a quien seremos responsables. A quien nos debemos.

¡Lo que une nuestra conducta a nuestras tareas se llama RESPONSABILIDAD!

4- Falta de claridad con nuestra obligación – Para que haya una conducta responsable, tenemos que tener claro cuáles son los objetivos que queremos lograr.

Identifica con quien primeramente estás comprometido.

5- Falta de un vínculo de “pasión” y “propósito” con eso que anhelamos tanto – Cuando menciono esto, algunos me dicen que “de la pasión” no se puede vivir. Y es cierto, en ocasiones tenemos que hacer cosas que tal vez no sea lo que mueva tu pasión pero tienes que tener claro que eso junto al propósito te llevarán a concretizar el objetivo. Puede que requiera de un proceso, pero algunos están en ese proceso indefinidamente.

Pasión es la energía, el propósito es eso por lo que te levantas a diario y la  razón suficiente para seguir.

excusas

A base de mi experiencia, cada vez que dejo de lado las excusas, detono el botón para alcanzar otro y otro objetivo. Cada vez con mejores y mayores resultados. 

No te desgastes dando excusas. ¿Quieres dejar las excusas y comenzar accionar?

Échale un ojo a esto… “Action Team”

Caroline Soto, MBA

Estratega de Negocios y de Recursos Humanos