Con esta frase de Robert T. Kiyosaki quiero comenzar:

“El fracaso derrota a los perdedores e inspira a los ganadores” Click to Tweet

Y es que esto es todo una aventura de sentimientos, emociones y reacciones. Tomar responsabilidad por lo que fuimos llamados hacer y por accionar lo que tenemos en nuestro corazón en algunas de las ocasiones no es sencillo. Es una carrera de fondismo más que de velocidad y eso lo sabemos. En ese trayecto nos encontramos con tantas cosas en el camino. Probablemente con aquella piedrecita que entro a nuestro zapato “y por ir tan de prisa” no nos detenemos a sacarla. Preferimos continuar con esa molestia que probablemente no sea tan dolorosa pero si incomoda. ¿Te ha pasado?

Por otro lado dejamos de “estar” para comenzar “hacer”. Si es inevitable para un emprendedor porque nos apasiona tanto lo que hacemos que queremos hacer, hacer y hacer más.

De ahí proviene el que nos equivoquemos. Y a todos nos pasa. Me pasa a mí. No soy inmune a este síndrome.

¿En qué nos equivocamos nosotros los emprendedores? Click to Tweet

Le hice esta pregunta a varios de mis amigos emprendedores que encontraba en un restaurante, en alguna fila para una gestión o simplemente cuando coincidíamos en alguna actividad.

Aquí las respuestas más populares que mantendré a los autores de manera anónima.

1- “Si pudiera darle al tiempo hacia atrás elegiría con mayor precaución la gente con la que me quiero rodear”.

2- Me equivoque en pensar tanto en los detalles administrativos que descuide un poco los planes futuros para que se expandiera mi mensaje y pasara a otro nivel.

Esta me pareció muy curiosa:

3- Desarrolle productos y servicios que a mí me fascinaban pero que la gente no compró porque estaba sobre precio o no eran adecuadas para esta localización.

Es útil repasar aquellos aspectos del negocio donde podríamos haber hecho las cosas mejor. Click to Tweet

A todos nos pasa.

Ahora, que esto  no sea motivo de frustración y de auto flagelarte.

Si esto te está sucediendo detente y piensa.

El autor José Luis Navarro dice esto: “No te fíes demasiado de las palabras de un hombre que no tiene cicatrices”  Y es que la perfección no existe por ende cuando alguien quiera presentarte una idea que parece perfecta, detente.

Sabes, si hay algo de lo cual aprendí a estar orgullosa, es de mis cicatrices. Aquellas que se generaron producto de mis equivocaciones.   

 

No temas mostrar las cicatrices de tus equivocaciones porque ellas pueden ser el canal de bendición para inspirar a otros. Si necesitas ayuda en el proceso de evaluar qué cosas necesitas modificar en tu negocio, puedo apoyarte

Un abrazo fuerte,

Caroline

Estratega de Negocios

Profesional de Recursos Humanos