Ella es Jessica Hernandez directora de la Escuela Intermedia Maria Vazquez de Umpierre en Bayamón y a las 6:30AM intenta limpiar su escuela.

Jessica Hernandez, directora de la Escuela Intermedia Maria Vazquez de Umpierre en Bayamón y a las 6:30AM intenta limpiar su escuela.

Reflexiona en estas situaciones:

No veremos nunca a dos bomberos parados delante de un edificio en llamas discutiendo cuál de ellos va a tener que subir y salvar la vida a un niño basándose en lo que describe su hoja de trabajo.

Ni tampoco veremos a dos enfermeras discutiendo a qué departamento van a facturar unas gasas mientras en la sala de emergencias hay un paciente desangrándose producto de una herida.

Una pequeña empresa familiar de aproximadamente 100 empleados adopto dentro de sus valores fundamentales la “disposición a barrer”. Sonará fuerte para aquellos que tengan una posición de liderazgo o para aquellos que con una vasta experiencia y una excelente preparación académica tengan que realizarlo. Esto si se tomara de forma literal. En otro contexto pudiera referirse a “trabajar fuerte” en cualquier área que sea necesario. Los líderes en esta empresa familiar interpretaban su “disposición a barrer” como que no tenían ningún problema con el estatus y el ego, y que estaban dispuestos a hacer lo que hiciera falta para contribuir al éxito de la compañía, de su familia y en carácter personal. Ningún trabajo era indigno de ningún empleado, e incluso el ejecutivo de más alto nivel tenía que estar dispuesto hacerlo si fuera necesario.

En este tiempo histórico en el que estamos viviendo tanto a nivel corporativo, de familia y aun en carácter individual debemos definir cuál es ese objetivo principal. Podemos hacernos esta pregunta: “Si en los próximos 6 meses solo pudiéramos conseguir una cosa, ¿cuál sería?”.

Por otro lado, ¿será importante comenzar una lucha por medir fuerzas? ¿A quién le toca qué? Todos somos responsables. Mark Twain dijo: “Cosas grandes suceden cuando a uno no le importa quién se lleve el merito”. Trabajar por un bien común, aun sin recibir ningún tipo de recompensa y meritos es la mayor satisfacción que cualquier líder pudiera tener. Los llaneros solitarios no existen. Son un mito. No existen RAMBOS en la vida real que “SOLOS” derrotan un ejército hostil.

Cambiemos de estrategia, de una individualista a una colectiva y los resultados no serán solo visibles sino que permanentes porque marcarán vidas.

 

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