Dentro de nuestra mentalidad finita y cotidiana (me incluyo como pieza clave en todo este enredo) en muchas ocasiones nos enfocamos en alcanzar “grandes metas” en corto plazo y lo peor, pretendemos que sea así para siempre. En una ocasión leí en un lugar que no recuerdo, pero me pareció súper gracioso: “Compre el éxito hoy y páguelo en dos meses”. Es la era de la inmediatez. No mal interpreten lo que quiero decir, con mucho esfuerzo y valentía se puede lograr acelerar el proceso.

“Aceleramiento no es igual a inmediatez”

Con  estrategias bien planteadas podemos producir pasos agigantados pero es muy probable que nos cueste sostenerlo, si no lo hacemos de la manera correcta. Esto tiene que ver directamente con el reconocimiento y la adquisición de poder. Nuestra sociedad nos ha creado la necesidad de tener que triunfar a la velocidad de la luz.

“Enamórate de los objetivos y no de las metas”

Meta vs. Objetivo Meta: Logré caminar junto a miles de personas 14 millas corridas. Me lo propuse y aunque a mitad de camino pensé en claudicar, lo logré.  Objetivo: No he vuelto a hacer una azaña como esta.

Meta vs. Objetivo
Meta: Logré caminar junto a miles de personas 14 millas corridas. Me lo propuse y aunque a mitad de camino pensé en claudicar, lo logré.
Objetivo: No he vuelto a hacer una azaña como esta.

Un poco controversial la premisa pero tiene mucho sentido, te explico. Una de las resoluciones más pronunciadas para cada comienzo de año es: “Voy a bajar 20 libras” (sólo por poner una cantidad que pudieran ser 30, 40 ó 50). Eso es una meta. Ahora, una vez bajes esas 20 libras y obtuviste tu peso ideal, es muy probable que perdieras la motivación y el interés porque ya la cumpliste. Dejas de ir al gimnasio, violas los decretos específicos de “la dieta milagrosa de los 10 días”, entre otras cosas.  Mientras que si el objetivo hubiese sido mantenernos en el peso ideal porque queremos llevar una vida en plenitud podríamos mantener la motivación a largo plazo. Probablemente por toda una vida.  No es que dejemos de proponernos metas, pero estas deben de ir estrechamente atadas a unos objetivos claros para evitar las desilusiones y el desinterés a mitad de camino. Cuando dejamos de enfocarnos en las metas a corto plazo y pensamos en objetivos que nos lleven a pensar en donde estaremos de aquí a diez años, si lo que estamos haciendo nos conducirá a obtener mejores resultados y de manera consistente, entonces hemos internalizado el verdadero significado del éxito.

Caroline Soto, MBA
@coachingwithus  / @carolinesoto