¿Qué sucede cuando no conservamos el enfoque y nuestras actitudes no son las correctas? Esta es una de esas preguntas retoricas que de tiempo en tiempo tenemos que volver hacérnoslas porque de lo contrario, nos corremos el riesgo de “escocotarnos”.

Hace un año más o menos vi el documental de Nina Simone y fue imperativo reflexionar a través de él nuevamente. Nina, un ser maravilloso con un talento increíble.  Fue cantante, compositora y pianista estadounidense de jazz, blues, rhythm and blues y soul. Se le conoce con el sobrenombre de «High Priestess of Soul». Luchaba por los derechos civiles hasta hastiarse de la segregación racial. Tenía algo que minaba todo este talento innato, era muy temperamental y es aquí donde quiero llegar.  Ella representa una de esas fórmulas dignas de análisis por los múltiples sazones que tuvo a través de toda su vida. Una niña de muy escasos recursos, con la bendición de ser descubierta por alguien y poder desarrollar ese talento extraordinario aun en medio de tanta escasez.

Talentos: Aquellos con los que nacemos. Habilidades: Aquellos que desarrollamos a través de nuestra vida.

Esta más que validado, que a través de la actitud correcta, mucha disciplina y perseverancia se puede desarrollar cualquier habilidad, llevándola a competir aun con aquellos quienes si han sido dotados de estos talentos.  Pero qué sucede si es a la inversa…

Quiero que le eches un vistazo a esta fórmula de vida:

VIDA = (c+h) x a

Donde (c) representa los conocimientos, (h) las habilidad y (a) las actitudes.

¡Los (conocimientos) suman, las (habilidades) suman pero la ACTITUD multiplica!

No somos gente espectacular y de influencia porque tenemos un gran conocimiento, mucho menos somos gente espectacular porque tenemos una gran habilidad. La influencia que generas en otros no es a través de los títulos que tienes, o a través de los años de experiencias que tienes en tal o cual cosa. La diferencia entre las personas influyentes no está entre la (c) y la (h), está en la ACTITUD. Las personas nos definen por la forma de ser. Piensa en esto, si un amiguito de tu hijo le preguntara como eres tú, ¿qué le respondería? Cierto que no le va a hablar de todos los títulos que tienes o toda la experiencia que has adquirido. Le va hablar acerca de tu actitud hacia él. Así es como mejor lo puedo definir.

Nina era una mujer espectacular pero con un temperamento y una actitud difícil de manejar. Era explosiva. Tuvo muchos logros pero pudo haber podido llegar a cumplir sus sueños si su actitud hubiese sido otra.  Por eso enfócate en desarrollar y potencial tu “ser” (actitud), para luego “hacer” (títulos y experiencias) y llegar a obtener eso que tanto anhelas.

Si necesitas un acompañamiento en este proceso, escríbeme a info@coachingwithus.com

Caroline Soto, MBA

Estratega de Negocios y Recursos Humanos

787-638-6382