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b136d8cf8781b0d9eeac1fa90d90d096Es curioso que de regreso a EEUU, durante el vuelo estaban dando la película McFarland: sin límites. Basada en una historia real. Kevin Costner, interpreta el papel de Jim White, el líder de un equipo de corredores que con esfuerzo y voluntad pudo posicionar al pequeño pueblo de inmigrantes latinos entre los mejores de USA. White es un coach que ve como su carrera sufre altibajos como consecuencia de su temperamento. Ante la falta de respeto de uno de sus alumnos brota de ira y termina en este pueblo. Al llegar a McFarland, entiende que tiene la última oportunidad de adaptarse a un ambiente lejano a él y su familia, donde no comprende el idioma, pero logra igualmente compenetrarse con sus vecinos, tras la posibilidad de armar un equipo de cinco corredores para entrar a una competencia estatal. Cada uno de los jóvenes tiene sus situaciones y junto a él, ven como con mucho esfuerzo que se puede superar los obstáculos y alcanzar las metas. Si no la han visto aun, les invito a que lo hagan.

Para aquellos de nosotros quienes el fracaso fue una herencia, nos es desafiante romper y negarnos a aceptarla. Padecemos del síndrome del “Pensamiento Rumiante”. Primero, déjenme definir lo que es ‘rumiar’. Según la RAE significa: Masticar por segunda vez un alimento que vuelve desde el estómago”.

Al llevarlo al contexto del mensaje, son estos pensamientos que vuelven una y otra vez para hacernos dudar de nuestros objetivos y de las señales que recibimos validando que es el tiempo correcto para cumplir lo que nos hemos propuesto.  Se produce un “mareo existencial”. Aprendamos a identificar las señales. Todo conspira a favor de nuestros objetivos y en ocasiones no nos damos cuenta.

Una vez identifiques estas señales la clave para avanzar es:

  1. No intentemos ser lo que no somos, mejor aferrémonos a lo que sí somos y potenciemoslo.
  2. Mantén tu identidad. No vinimos a este mundo a ser aceptados, vinimos a ser felices y para ello es necesario que nos respetemos a nosotros mismos.
  3. Aprópiate de las oportunidades pero no de las personas.
  4. Ganémonos la admiración por nuestros talentos, únicamente por ellos.
  5. Veamos las dificultades y aprendamos a “emocionarnos” de ellas porque nos mostrará nuevos aprendizajes.

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